
Todo este caudal de tesoros, que traza un recorrido visual por más de cinco siglos de historia del arte británico, está organizado en siete secciones:
- DESTRUCCIÓN Y REFORMA (1520-1620), con ejemplos de la escultura religiosa dañada por los iconoclastas puritanos durante la Reforma que ponen de manifiesto la profunda ruptura con el pasado medieval que tuvo lugar en Inglaterra a partir de la década de 1530; y con obras de los artistas más destacados de dicho periodo, como Hans Holbein, Robert Peake, Marcus Gheeraerts o William Larkin, junto con los grandes miniaturistas Nicholas Hilliard e Isaac Oliver, así como manuscritos medievales, El Libro de los mártires de John Foxe, la Biblia de 1611 del Rey Jacobo I de Inglaterra, estampas populares y libros de emblemas.

Jane, Lady Thornhagh, 1617.
Colección privada.
2. LA REVOLUCIÓN Y EL BARROCO (1620-1720) presenta la cultura cortesana de la monarquía de los Estuardo a través de una secuencia de retratos pintados por Anthony van Dyck, Peter Lely, William Dobson y Godfrey Kneller. La pintura de historia de James Thornhill y los paisajes de Jan Siberechts señalan una serie de acontecimientos que caracterizaron el arte británico después de 1660, cuando empezaba a conformarse un mundo artístico manifiestamente «moderno». Se añaden a la sección los diseños de decorados y vestuarios para mascaradas de Inigo Jones, caricaturas políticas, obras maestras impresas, cartografía y estampas de Wenceslaus Hollar.

San Pablo predicando en Atenas
c 1710. © Tate 2012
3. SOCIEDAD Y SÁTIRA (1720-1800). Aquí se yuxtaponen los retratos de sociedad de artistas como Joshua Reynolds, Thomas Gainsborough y Thomas Lawrence con la sátira social de James Gillray y Thomas Rowlandson. Empezando con William Hogarth y los artistas vinculados a los nuevos espacios expositivos de los Vauxhall Gardens y del Foundling Hospital de Londres de la década de 1740 —como Francis Hayman—, se pone de manifiesto el nuevo dinamismo del arte británico, que allanó el camino para una ampliación del mercado, incluyendo la visita de Antonio Canaletto y los grandes logros del «siglo de oro» de la dinastía Hannover y de la Regencia. Las obras de Louis-Francois Roubiliac y Joseph Nollekens son buen ejemplo de los retratos escultóricos rococó tan en boga en la época.

El señor y la señora Hill
1750-51.
4. PAISAJES DE LA MENTE (1760-1850) se adentra en varios sentidos del paisaje: las pinturas de Wilson, Thomas Gainsborough, George Stubbs, John Constable y J. M. W. Turner evidencian el surgimiento de la pintura paisajística y su desarrollo hasta su cumbre a finales del siglo XVIII. Se complementan con las innovadoras acuarelas de Thomas Girtin, Samuel Palmer y otros. Por otra parte, las pinturas imaginativas e históricas de James Barry, Joseph Wright, Henry Fuseli, William Blake y John Martin revelan una tendencia nueva, y a menudo políticamente radical, hacia lo fantástico y lo quimérico. Por su parte, las esculturas de John Flaxman y Thomas Banks sugieren el poder subyacente de lo neoclásico a lo largo de este periodo. Libros de William Gilpin y Alexander Cozens, estampas de Thomas Rowlandson para la serie satírica del Dr. Syntax, estampas de la Shakespeare Gallery de Boydell, La anatomía del caballo de George Stubbs o imágenes de la Gran Bretaña industrial y libros ilustrados por Blake completan esta sección.

Los segadores, 1783.
© National Trust Images
